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Pandemia, Jayihat. 1.200m, 7b/+. Apertura en el Jebel Misht para Ibarz, Montoya y Recio

Jesús Ibarz, Julieta Montoya, Edu Recio abren una gran ruta de aventura en el desierto justo antes de la pandemia.

Jesús Ibarz en el largo 5 de Pandemia, 7b+. Foto: Ibarz, Montoya, Recio
Jesús Ibarz en el largo 5 de Pandemia, 7b+. Foto: Ibarz, Montoya, Recio

Pandemia, Jayihat. 1.200m, 7b/+. Aventura vertical en el desierto

A comienzos del mes de marzo, Jesús Ibarz, Edu Recio (compañía de guías de montaña, barrancos y actividades Rumbo Aventura, Sierra de Guara y Pirineos, rumboaventura.es), y Julieta Montoya, (www.rodellaraventura.com) se encontraban en el Sultanato de Omán, Península Arábiga, con la intención de abrir una nueva vía en el que podría denominarse “El Capitan del Desierto", el Jebel Misht.

Una mole impresionante, de 1.200m de altitud y kilómetros de longitud, que, en palabras de los escaladores, “es como un Cervino en mitad del desierto. Intimidante, con un ambiente aterrador que nos hace sentirnos muy pequeños."

Un Cervino que surge en mitad del desierto. Foto: Ibarz, Montoya, Recio
Un Cervino que surge en mitad del desierto. Foto: Ibarz, Montoya, Recio

A eso hay que sumar los escorpiones, las serpientes, la falta de agua y, sobre todo, el terrible calor que hace de cualquier esfuerzo una cuestión de supervivencia.

El resultado fue una vía de aventura, llena de esfuerzos, extenuaciones, miedos, dudas, decisiones y coraje, que les permitió vivir una experiencia inolvidable, con un extraño colofón: mientras ellos gozaban, ajenos al mundo, y hasta el último momento, de la libertad que les confiere su pasión, la escalada, la pandemia se extendía, el planeta cambiaba, y a su vuelta ya nada era lo mismo.

Nos lo cuentan los protagonistas y amigos, Jesús, Julieta, y Edu.

El Sultanato de Omán

Cuando piensas en Omán, la primera imagen que viene es de dunas de arena, desiertos interminables y cultura árabe en estado puro.

Omán es el país más montañoso de la Península Arábiga, situado al sur-este de la misma. La cordillera Al Hayar cubre gran parte del norte del país, con elevaciones que superan los 3.000 metros, en las que se han excavado miles de barrancos que constituyen, a pesar de sus escasas precipitaciones actuales, el vestigio de una cordillera que gozó de un clima mucho más lluvioso cientos de años atrás.

Un Pirineo árido y desolado

Al Hayar se muestra como un Pirineo árido y desolado, prácticamente virgen, con algunos oasis y palmerales al borde de ríos y barrancos.

El clima es desértico y muy caluroso. Esto hace que gran parte de sus tesoros aún permanezcan intactos al ser humano, esperando a aquellos valientes que quieran enfrentarse a elevadas temperaturas, largas aproximaciones, aislamiento, falta de operativos de rescate y todo tipo de arácnidos, escorpiones y serpientes.

Camellos en el campo base del Jebel Misht. Ibarz, Montoya y Recio
Camellos en el campo base del Jebel Misht. Ibarz, Montoya y Recio

De todas las paredes del país, destaca con diferencia la gran pared sur del Jebel Misht, que con unos 1.200 metros se alza imponente como un mundo mineral, lejos aún de agotar sus infinitas posibilidades de aperturas y aventura. El Jebel Misht, es la gran pared de caliza de la península.

Sin ningún tipo de duda, El Capitán de Arabia.

Paraíso o Infierno, según lo mires

Cuando preparas un viaje a Omán, surgen mil incógnitas. El contraste del país es increíble. Puedes pasear por Muscat y percibir que estás en un país con un nivel económico similar a Suiza y, al salir hacia las montañas, en una hora de viaje entrar en el más absoluto desierto montañoso.

Cuesta hacerse a la idea de lo que se puede encontrar en Omán y lo que es necesario llevar de España para una expedición. En Muscat, la capital, se puede encontrar de todo: tiendas de campaña, hornillos, centros comerciales, etc... Pero no hay nada relacionado con el material de escalada a pesar de ser un país en auge respecto a los deportes de montaña.

La cultura es árabe y la religión es una versión menos ortodoxa del Islam, que es más razonable, moderna y abierta en ciertos temas que en los países de alrededor.

Los precios, en general, son algo más caros que en España, salvo los de los productos del petróleo, como la gasolina o gasoil, y las comidas preparadas. Muchos omaníes no suelen cocinar, acuden a los infinitos puestos de comida de los bangladesíes e indios, que se pueden encontrar incluso en los pueblos más pequeños, y allí recogen sus comidas “take away”, a unos precios de en torno a 1 o 2 € por plato en algunos sitios.

Llegamos a Omán en Febrero. Las temperaturas ya rondaban los 30º y, tras hacer una gran compra en Muscat, pusimos rumbo al corazón del Al Hayar para encontrarnos con el Capitán del desierto.

El Capitán del desierto

Nuestro hogar de campo base fue una tienda de campaña situada en una explanada inmensa a los pies del gigante, con unas pocas acacias, que son las únicas sombras que ofrece la naturaleza en ese paisaje desértico.

Al llegar la vista es impresionante. Las posibilidades y las líneas son infinitas, un universo de roca en donde perderse se antoja muy fácil. Cualquier pequeña fisura visible desde el campo base, una vez en la pared, se convertirá en una enorme chimenea, o en un gran diedro.

Campo base en el Jebel Misht. Foto: Ibarz, Montoya, Recio
Campo base en el Jebel Misht. Foto: Ibarz, Montoya, Recio

Un paraíso de escalada y soledad en mitad del desierto que se transforma en un infierno en las horas centrales del día. La radiación en el campo base y en la pared hace que sea un lugar idóneo para coger un cáncer de piel.

Crema solar, revisar los sacos y zapatillas por los escorpiones, descansar a la sombra, beber agua y espantar a los camellos que se acercan...esas son nuestras rutinas diarias mientras estudiamos nuestro objetivo con unos prismáticos desde el campo base.

La aproximación a la pared es de algo más de 2 horas, por un terreno escarpado, sin camino, y entre gigantescos bloques. Estudiar la pared desde el campo base es una cosa, pero desafiar al Gigante, es otra cosa muy diferente.

Aun estando acostumbrados a las grandes paredes, es imposible no impresionarse por el Jebel Misht. Su forma de montaña piramidal, con más de 1000 m de pared y varios kilómetros de largo intimida. El Misht es comparable a montañas como el Cervino o el Capitán, pero en mitad del desierto.

La información de las vías abiertas en el Misht es escasa. Hay una guía poco actualizada, con información antigua, y algún topo en Internet, todos ellos escasos y poco precisos.

La primera vía de la pared fue abierta por una expedición francesa de más de 20 miembros, que tardó algo más de 20 días en completar la escalada. Aún permanece en mitad de su recorrido una caja de madera que usaron para llevar a la pared víveres durante su apertura. Esta vía es el French Pilar, 1200m 6b+, y está considerada la vía más fácil de la pared sureste.

Se puede escalar en el día, pero siempre será recomendable comenzar de noche para que dé tiempo a terminar. En la parte superior de la pared hay un vivac, donde se puede dormir para hacerla en 2 días. La vía es preciosa y no muy mantenida.

En French Pilar. Foto: Ibarz, Montoya, Recio
En French Pilar. Foto: Ibarz, Montoya, Recio

No toda la roca es lo que parece. Abriendo en el Jebel Misht

Comenzaba nuestra aventura. A las dos de la mañana estábamos camino a la pared. Ni siquiera a esa hora hacía frío por la noche. Tan solo algo al amanecer.

Tras 2 largos fáciles y de buena roca, se llega a la faja de entrada del French Pilar a unos 100m del suelo. Ya en la vira, empiezan las dudas: esto es enorme... con este calor vamos a morir deshidratados... no se ve nada fácil, etc.

En la inmensidad del Jebel Misht. Foto: Ibarz, Montoya, Recio
En la inmensidad del Jebel Misht. Foto: Ibarz, Montoya, Recio

El primer día pudimos abrir los 2 primeros largos sobre la vira, la temperatura subió en la pared hasta superar los 30º, Juli y Tomas portearon material hasta la base y bajaron de nuevo.

En el primer largo la roca es una caliza amarilla y de canto romo, hace que Jesús tenga que sacar lo mejor de él escalando por una fisura vertical de 6c+/7a muy técnica, con bloques de roca peligrosos a los lados. Sesenta metros después llegamos a una vira estrecha.

La inmensidad amenazaba ante nosotros, justo encima teníamos un desplome amarillo que continúa hacia un diedro de roca gris, así que con la misma decisión, Jesús sigue escalando hacia el desplome. -Eso no parece nada fácil- le digo, mientras avanza concentrado con la seguridad de que conseguiremos subir escalando en libre ese desplome.

Edu Recio abriendo el largo 2. Foto: Ibarz, Montoya y Recio
Edu Recio abriendo el largo 2. Foto: Ibarz, Montoya y Recio

Ese es el auténtico juego de la escalada para nosotros: abrir, siempre que sea posible, una vía que se pueda escalar en libre, sin usar el artificial. La escalada es un deporte de compañerismo, dónde lo bonito es disfrutar de esas sensaciones con las personas que tú quieras. En esta ocasión, la sensación de sentirte minúsculo en medio de un universo de roca basto, bruto y salvaje.

Ese día fijamos unos 120m de cuerda. No teníamos más que unos 300m y luego la posibilidad de usar las 2 cuerdas de 8mm de escalar para fijar algún largo más.

No las teníamos todas con nosotros, hacía mucho calor, no llevabamos hamaca, y queríamos seguir una línea muy directa a la cumbre, por lo más vertical del Misht. Sabíamos que tendríamos que dormir en algún hueco o alguna repisa en la pared, pero no sabíamos cuándo, dónde ni cuantas noches.

Bajamos extenuados de nuevo al CB. Cada bajada resultó ser diferente por ese laberinto de barrancos y bloques.

Las jornadas se alargaban mucho. Salíamos de la tienda a las tres de la madrugada y volvíamos muy entrada la noche; un día de subir, escalar y bajar: suponían 2 días de descanso; el calor, la pendiente hasta llegar y la escalada nos dejaban hechos polvo.

Edu Recio, en el largo 1 de Pandemia. Foto: Ibarz, Montoya, Recio
Edu Recio, en el largo 1 de Pandemia. Foto: Ibarz, Montoya, Recio

Al día siguiente, tras la caminata y jumarear 120m, al amanecer escalamos un delicioso largo vertical que abrió Julieta, de fisura y equilibrio.

El paisaje se antoja montañoso y desértico; calor, aventura y alegría, todo en uno. Según subimos, la radiación solar aumenta y nos quema la espalda, la cara y los brazos. De vez en cuando corre una leve brisa, e intentamos saborearla mientras dura.

Julieta Montoya, largo 7 de Pandemia. Foto: Ibarz, Montoya, Recio
Julieta Montoya, largo 7 de Pandemia. Foto: Ibarz, Montoya, Recio

Sin seguir un plan demasiado definido, más que escalar hacia arriba, después de abrir cada largo nos tocaba petatear todo el material, cosa que no era siempre fácil, ya que el petate se enganchaba constantemente y teníamos que salir de la línea del largo para ir a desengancharlo mientras nos la jugábamos con los péndulos y algunos bloques que podían caer solo con tocarlos.

Había que escalar muy concentrado, ya no toda la roca es lo que parece. Al principio, parecía que toda la roca es atómica, ya que en general, la calidad es excepcional, pero los colores de la roca del desierto nos despistan y encontramos también muchas zonas de roca mala.

Seguimos escalando por unos diedros, cargados con las pesadas mochilas, hasta llegar a la cima de lo que llamamos “el pirulo”, una estrecha aguja donde montamos reunión. El ambiente es aterrador, nos sentimos muy pequeños, sólo podemos fijar las cuerdas de 8 mm de escalar, y no hemos llegado ni a media pared. Es una escalada recia, de mucha tensión y la moral se viene un poco abajo.

Con el último largo del día, nos situamos justo debajo del gran techo y fijamos todas las cuerdas que tenemos, y empezamos a rapelar. Todavía nos faltan muchos metros de pared.

Bajo el gran techo de pandemia. Foto: Ibarz, Montoya, Recio
Bajo el gran techo de pandemia. Foto: Ibarz, Montoya, Recio

Bajamos a la tienda y Tomas nos recibe con un camello a la brasa para celebrar nuestra vuelta. Estaba preocupado, había oído caer grandes bloques, ¿erais vosotros? asentimos con la cabeza- vaya panorama- le digo a Tomas, no es nada fácil.

2 días en la pared

El día del ataque final vivaqueamos a pie de pared para, al día siguiente, madrugar y jumarear hasta el techo. Abrimos 2 largos más, pasando el gran techo por un punto flaco a la derecha. En este punto subimos muy apurados, ya que el largo era difícil, hacía mucha travesía, y el petate se atascó completamente fuera de la línea. Un diedro muy técnico, casi sin canto y con bloques peligrosos. Después seguimos por una placa de séptimo grado ya a más de 500 metros del suelo. La roca es muy pinchuda y jugarte esos péndulos estresa más de la cuenta. El siguiente largo también es tenso: todo lo que nos parecía fácil de lejos, acaba siendo difícil, un diedro amarillo y desplomado que nos ataca más la moral que los brazos. Crisis. Escalamos un tramo de roca muy rota, descartando cientos de cantos para evitar tirarnos bloques entre nosotros.

Empiezan las sugerencias de abandonar antes de que sea tarde, ya que no avanzamos al ritmo deseado. Repetimos el mantra de “todo va bien” en cada reunión, que se convierte en un ritual que nos ayuda a pensar que lo conseguiremos y que todo está correctamente... aceptable.

Largo 9. Jesús Ibarz abriendo un 6b+
Largo 9. Jesús Ibarz abriendo un 6b+

Escalamos dos largos más, estirando la cuerda y lo más rápido que podemos, con la intención de llegar a la vira superior, donde queremos vivaquear, pero aún está muy lejos. Hacia las siete, ya con el anochecer, llegamos a la repisa, donde pensábamos que podríamos dormir. Edu llega con el petate lleno a la espalda, nos reímos por verle escalando torpe con todo ese peso.

La repisa no es tan buena como parecía. Buscamos de un lado a otro, pero ningún sitio parece ni medio cómodo para pasar la noche. Por suerte, después de destrepar 30 metros, encontramos el cómodo vivac para el French pilar, dónde incluso podemos hacer una buena hoguera.

Vivac en Pandemia. Foto: Ibarz, Montoya, Recio
Vivac en Pandemia. Foto: Ibarz, Montoya, Recio

Esa noche dormimos extenuados. Apenas veíamos lo que nos quedaba por encima, pero, el paisaje era increíble y en ese rincón del mundo, nos sentíamos libres, salvajes, ajenos a la civilización. Sólo existía el Misht.

“Humor Amarillo”

Al día siguiente, en nuestro mundo vertical comenzó a escasear el agua y las fuerzas. O encontramos un camino más rápido para salir de allí o nos tiramos al vacío.

Al salir el sol, vemos que queda mucha más pared de lo que pensamos para llegar a la cumbre. Es enorme, deben de ser casi cuatrocientos metros más, un laberinto de posibilidades, ¿Cuál será la buena?

Nos la jugamos, nos prometemos que si no avanzamos rápido nos bajamos y luchamos por salir de allí como sea. Mandamos en punta a Jesús.

Conseguimos abrir unos 100m en 1 hora, la cosa promete. Así que seguimos arriba, navegando por la inmensidad. Nada resulta fácil, y el pesado petate se sigue en cada largo. No podemos seguir así, tardamos más en desengancharlo y hacerlo subir que en escalar el largo.

Edu decide escalar con el petate a la espalda, parece un concursante de “Humor amarillo”. -¡No puedo ni subir los pies!- dice, mientras escala como puede.

Edu Recio, escalando con el petate a la espalda. Foto: Ibarz, Montoya, Recio
Edu Recio, escalando con el petate a la espalda. Foto: Ibarz, Montoya, Recio

Lo fácil se hace durísimo, el calor sigue apretando y escalamos tan rápido como podemos sin saber si el siguiente largo será factible o nos llevará a un callejón sin salida. Estamos en un punto de no retorno, sólo podemos salir por arriba.

Y Alá declaró la Pandemia

Alá dio su visto bueno, y de pronto estábamos escalando una sucesión de largos más sencillos, espectaculares, con roca muy buena y sólida. Avanzamos motivados otra vez y más rápidamente.

De fondo, a lo lejos, se oyen las mezquitas llamar a sus fieles mientras vamos ganando metro a metro, con mucho sudor y alguna que otra lágrima. Al final del día por fin llegamos a cumbre.

En la cima del Jebel Misht. Foto: Ibarz, Montoya, Recio
En la cima del Jebel Misht. Foto: Ibarz, Montoya, Recio

A nuestros pies se ve el desierto, frente a nosotros la cordillera de Al Hayar. Lo imposible se hizo posible. Una nueva línea en el Jebel Misht, dura, guapa y con más de mil metros.

Una línea valiente, y una experiencia inolvidable, con grandes amigos.

Pero aún nos quedaba un largo descenso. Y la vuelta a una realidad que no esperábamos.

En mitad del desierto éramos muy felices. Ajenos a que mientras escalábamos, el mundo era apresado por una terrible Pandemia y la gente se resguardaba en sus casas.

Desde la cumbre del Jebel Misht. Ibarz, Montoya y Recio
Desde la cumbre del Jebel Misht. Ibarz, Montoya y Recio

Algo que ha quedado grabado en nuestra memoria a fuego: mientras un virus amenazaba la humanidad, nosotros gozamos hasta el último momento de la libertad que nos confiere nuestra pasión: la escalada.

Información del Jebel Misht

Cómo llegar

Desde Muscat hay unas 2h 30 min hasta llegar a Al Ayn, el pequeño pueblo más cercano al Jebel Misht. De ahí hay que coger una pista hasta llegar a la zona donde podremos acampar.

Aproximación

Desde el campo base hay unas 2 horas de aproximación bien cuesta arriba.

Roca

Caliza del desierto muy abrasiva, bastante buena en general aunque también podemos encontrar zonas muy rotas.

Escalada

Vías muy largas y principalmente sin equipar. Es muy fácil embarcarse debido a la magnitud de la pared y a que no hay muy buenos croquis.

En la montaña de enfrente está el Jebel Kawr, que cuenta con vías de calidad y algo más cortas de entre 300 a 500 metros y tiene más sombra.

Descenso

Bajar desde la cumbre son unas 3h más o menos, por un terrreno muy abrupto y vertical. Al llegar abajo, tenemos unos 20km hasta volver al campo base, por lo que lo más recomendable será intentar volver haciendo autostop o que alguien nos recoja.

Meteorología

Omán tiene un clima muy seco y caluroso.

Época recomendada

Enero- Febrero para escalar en el Misht. En Marzo ya comienza a hacer bastante calor. Si tenemos días muy calurosos, será difícil escalar al sol.

Para los días de descanso: a unos 20 min del Misht se encuentra el Wadi Dham, un precioso cañón con agua de fácil acceso donde podremos descansar y disfrutar del agua a la sombra.

Wadi Dham. Foto: Ibarz, Montoya y Recio
Wadi Dham. Foto: Ibarz, Montoya y Recio

Zonas de escalada deportiva

1. En el entorno de Muscat

En Omán hay algunas de zonas para la escalada deportiva. La mayoría de ellas se encuentran en el entorno de Muscat, a unas 2 horas aproximadamente de la capital.

Destacan entre ellas Hadash, la Gorguette, Kubra canyon y Sharaf Al Alamein.

La más representativa y que tiene mayor número de vías equipadas y mayor rango de dificultades es Hadash, para llegar a la cual necesitaremos disponer de un vehículo todo terreno para poder subir la empinada pista que conduce hasta el pueblo donde están las paredes.

2. Wadi Tiwi

Al Sur de Muscat a una hora y media se encuentra el pueblecito de Wadi Tiwi, un lugar muy virgen todavía, donde existen algunas vías equipadas, vías tradicionales y mucho por abrir. La roca es muy buena y la longitud de las paredes llega hasta los 400m.

Para el Wadi Tiwi también será imprescindible tener un 4x4 para llegar a la zona de escalada.

Pared en donde se encuentran Todo va bien y Wadi Nakhar. Foto: Ibarz, Montoya y Recio
Pared en donde se encuentran Todo va bien y Wadi Nakhar. Foto: Ibarz, Montoya y Recio

3. Wadi Nakhar

A una hora al sur desde el Jebel Misht, se encuentra el cañón del Wadi Nakhar. Se trata de un paradisíaco lugar que, entre las palmeras de su lecho, esconde innumerables paredes de unos 100m de largo con una calidad excelente.

Hay algunas vías en el Wadi Nakhar, y este cañón de unos 5km tiene posibilidades para la escalada deportiva y de largos. Con las dos orientaciones dentro del cañón, hacen que se pueda escalar en un margen u otro.

El Wadi Nakhar es un lugar cómodo y de fácil acceso, está prácticamente virgen, y cuenta con con mucha roca y paredes de todo tipo. La calidad en general es buena, con muchas placas, fisuras y algunos techos.

Allí abrimos dos vías: Todo va bien, 6c, y Sangre de Nakhar, 7a+.

Jesús abriendo el largo 3 de Sangre de Nakhar. Foto: Ibarz, Montoya, Recio
Jesús abriendo el largo 3 de Sangre de Nakhar. Foto: Ibarz, Montoya, Recio

Tomas hizo su primera incursión en la apertura de vías desde abajo y pudimos disfrutar de unos largos y unas vías maravillosas, al lado del coche, nada que ver con escalar en el Jebel Misht.

El resultado: dos vías cortas y cómodas, donde cada largo es muy bueno. Perfectas para combinar con otros días de escalada en las zonas cercanas.

Julieta abriendo el largo 3 de Todo va bien. Foto: Ibarz, Montoya, Recio
Julieta abriendo el largo 3 de Todo va bien. Foto: Ibarz, Montoya, Recio

Informaciones prácticas para viajar a Omán

El Sultanato de Omán es un país islámico, siendo uno de los menos estrictos con la religión. Es un país muy rico, sobre todo en las zonas urbanas. Hay mucho contraste con las aldeas y zonas rurales donde en ocasiones son muy pobres.

  • La moneda es el Rial Omaní (OMR), 1 Rial equivale al cambio a 2,30 € aproximadamente, podremos cambiar dinero al llegar en el aeropuerto y en casi todas las ciudades y pueblos.
  • Podremos encontrar vuelos en torno a 300-400€ ida y vuelta con estancia un mes en el país y maleta de 20kg facturada. Una de las compañías más baratas es Pegasus.
  • Es necesario visado, cuesta 40€ para 30 días, y se debe sacar online en la página del sultanato de Omán previamente al viaje. Parece que anteriormente, podías hacer el trámite al llegar, pero ahora ya sólo permiten hacerlo por internet.
  • Vehículo: en el aeropuerto se puede alquilar un coche por unos 400€ al mes o a partir de 1000 € por mes si queremos un 4x4. Para ir al Jebel Misht y el Wadi Nhakar, con un vehículo normal será suficiente, pero para visitar casi cualquier otra zona, el 4x4 será obligatorio.

    Aun que es recomendable tener el carnet internacional, aceptan el carnet de conducir europeo. Casi todos los coches usan gasolina y el litro este Febrero, valía al cambio unos 50 céntimos de euro.

  • Comunicaciones: lo mejor es llevar un teléfono libre y comprar una tarjeta SIM de una compañía de allí, ya que por las zonas rurales no encontraremos Wifi a menudo. Valen como en España y se pueden comprar en el mismo aeropuerto al llegar.
  • Comprar en Omán: La comida de supermercado en Omán tiene precios similares a España. En Muscat hay varios Carrefour donde podemos comprar material de acampada como sacos de dormir, tiendas de campaña, hornillos, gas, etc. Hay una tienda de escalada en Omán. No estuvimos pero parece que tiene alguna cosa, aunque lo más recomendable será llevar todo el material de desde casa.
  • Agua en Omán: habrá que tener siempre a mano agua embotellada, que es relativamente fácil de encontrar en cualquier pueblo.
  • Comer en Omán: puede que lo más recomendable sea comprar en el supermercado y cocinar allí donde estemos. Hay multitud de puestos de comida pakistaní e indios en casi todos los pueblos medianos. La comida de estos lugares es muy barata.
  • Alojarse en Omán: en la capital y las ciudades se pueden encontrar algunas ofertas en Booking de habitaciones a partir de 40€ la noche. Sólo existen este tipo de alojamientos alrededor de las ciudades, en las zonas rurales donde están las zonas de escalada los alojamientos son muy escasos y lo mejor acampar o vivaquear. La acampada libre está permitida en todo el país, no suelen poner ningún problema para dormir aunque siempre será mejor pedir permiso.

    Los omanís son muy hospitalarios y la delincuencia en el país es poca, y por lo general no tendremos ningún problema en el país.

  • Otras actividades en Omán

    Es posible hacer surf, pero no siempre habrá buenas condiciones. La zona más recomendada para ello es en los alrededores de Sur, a más de 4h desde Muscat, lejos de las zonas de escalada.

    Lo que sí se puede hacer y es impresionante es pescar, hay abundante, y puedes pescar todo tipo de ejemplares, pulpos, cangrejos, meros... un espectáculo.

    En Oman también hay muchos barrancos con agua y allí el barranquismo de exploración está en auge.

    Bibliografía de escalada

    Hay una guía de escalada poco precisa y desactualizada, pero que es la principal guía que hay. Climbing in Oman de Jakob Oberhauser.

    Hay otras guías en formato digital de Rakkup (es una App de movil)- Se pueden descargar 2 de las zonas de escalada deportiva:

    • Oman: Al Sharaf Al Alamein Sport Climbing
    • Oman: Muscat Sport Climbing
    • También buscando en internet encontraremos algunas reseñas de las últimas vías abiertas.

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