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Video-artículo. Vias Ferratas. Material obligatorio y cuestiones importantes de seguridad

Una actividad excelente...si se realiza con la seguridad adecuada.

Las Via Ferrata (o Vías Ferratas, en su nombre castellanizado) son un medio para que un buen número de personas se inicien en las sensaciones y vértigos de la escalada. Pero no conviene pensar en ellas como un mero elemento de aprendizaje: para las más experimentadas, sean escaladoras o no, también son un fin en si mismas, sobre todo aquellas de mayor nivel y dificultad.

Se trata de itinerarios verticales y horizontales (flanqueos) que, gracias al diverso material instalado de forma permanente en los mismos -grapas/escalas, clavijas, pasamanos, cadenas, puentes, etc- nos permiten transitar por lugares que, de otra forma, no serían accesibles ni para senderistas, ni para personas sin conocimientos de técnicas de escalada.

Además, una Via Ferrata debe contar con los elementos necesarios para el aseguramiento y autoprotección de quienes transitan por ella, normalmente por medio de un cable de vida.

Este aseguramiento y autoprotección difiere de las técnicas empleadas en escalada, y por tanto, parte del material empleado es específico para esta actividad (mosquetones, disipadores, etc), así como la mayoría de las técnicas.

En el video adjunto podéis ver en acción el material y las maniobras básicas de seguridad en Via Ferrata. En el resto del artículo, a continuación, profundizamos sobre el material, y sobre cuestiones fundamentales de seguridad.

Via Ferrata. Foto: CT Barrabes, José Carlos Iglesias
Via Ferrata. Foto: CT Barrabes, José Carlos Iglesias

Historia de las Via Ferrata

Podemos encontrar sistemas precursores de las Via Ferrata que han permitido el tránsito por las montañas a los humanos desde el Neolítico. La necesidad de pastoreo, caza, leña, acceso a lugares con agua, etc, propiciaron que las diferentes sociedades "equiparan" pasos complejos. Muchos de estos sistemas se han seguido utilizando hasta tiempos recientes, y en lugares como los cañones de la Sierra de Guara se sitúan numerosas huellas de los mismos, algunas con miles de años de antigüedad.

Sin embargo, tal y como las conocemos, suele considerarse que la primera ferrata de la historia se instaló en 1843, cuando se equipó la vía más utilizada para acceder al pico Hoher Dachstein, de forma que que pudiera ser más fácilmente accesible. En 1869 se repitió la experiencia en el monte Großglockner, también en Austria.

Las famosas clavijas de Cotatuero, en el valle de Ordesa, fueron instaladas en el año 1881 con el fin de facilitar el acceso a la Brecha de Roldán a los cazadores de sarrios británicos; no hizo mal trabajo el herrero de Torla, y hoy, en perfecto estado, siguen siendo usadas por miles de amantes de la montaña cada año. La primera ferrata de Dolomitas se creó en la Marmolada en 1903.

Por una cuestión militar, Dolomitas iba a ser el lugar en el que se extendieran por doquier este tipo de instalaciones: se crearon para su uso por los soldados italianos del frente austrohúngaro durante la 1ª Guerra Mundial. En esa batalla entre Austria e Italia, el objetivo era ganar la posición de las cimas de los picos para poder instalar en ellas controles de observación y baterías de fuego.

Llegada la 2ª guerra mundial, la necesidad de uso de estos enclaves resurgió para Partisanos y ejércitos, y las mismas se adaptaron a los tiempos. Las viejas infraestructuras comenzaron a reemplazarse por cables de acero, escaleras metálicas y clavijas. Finalizada la contienda, empezaron a tener un uso turístico y deportivo lo que, junto a un interés histórico, propició que la mayoría de ellas se actualizaran o restauraran.

Habían nacido las ferratas modernas y, a pesar de que las dolomíticas siguen siendo las más famosas del mundo, comenzó su expansión por todo el planeta.

Graduación de dificultad de las Via Ferrata

Las vía ferrata pueden tener diferentes niveles de dificultad técnica, física, y asunción de riesgo. Las homologadas usan graduaciones específicas, siendo la más empleada la actualizada de Hüsler.

Eduard Hüsler nació en Suiza en 1944. Aficionado a las ferrata, se encontró conque la abundancia y popularización de las mismas creaba problemas, ya que las personas que se internaban en una de ellas podían encontrarse desde una fácil trepada llena de grapas que conformaban escaleras hasta lugares comprometidos y técnicos.

Para evitar situaciones indeseadas, decidió crear una graduación que, como ocurría con el alpinismo y la escalada, permitiera a quien deseara trepar por una saber a lo que se iba a enfrentar, de manera que pudiera decidir y elegir la más adecuada a su nivel y apetencia. La graduación iba desde la A (Poco difícil) hasta la E (Extremadamente difícil), teniendo en cuenta 4 factores:

  • Fuerza necesaria
  • Resistencia y forma física necesaria
  • Experiencia en montaña y escalada
  • Cuestiones psicológicas y gestión del riesgo

Valorando estos factores, se gradúa la vía. Como puede verse, y a diferencia de las clasificaciones estándar de escalada, en el grado de dificultad se incluyen los factores subjetivos inherentes a la actividad.

En 2007, el mismo Hüsler reformó esta graduación. Pensó que sería necesario algo que indicara que esa clasificación hablaba de una ferrata, para evitar confusiones con otras, y añadió la letra K (de Klettersteig, via ferrata en alemán), cambiando las letras por números.

Es la escala más utilizada hoy en día:

  • K1: Fácil
  • K2: Poco difícil
  • K3: Algo difícil
  • K4: Difícil
  • K5: Muy dificil
  • K6: Extremadamente difícil

En ocasiones, también veremos el sistema francés de graduación (F, Fácil, PD, Poco Difícil, AD, Algo Difícil, D, Difícil, MD, Muy Difícil, y ED, Extremadamente Difícil), pero tiene un problema: es igual que el de vías alpinas. El sistema de K tiene la ventaja de que no lleva a confusiones sobre el tipo de actividad.

Es muy importante conocer esta graduación. Aunque solo sea saber que existe. Especialmente en gente novata, a veces parece entenderse que, si se trata de una ferrata, es un lugar preparado para transitar sin mayores complicaciones, que es algo sin peligro ni riesgo que nos genera sensaciones muy fuertes, a la manera de un parque de aventura. No es así: existen de diferentes dificultades, con diferentes riesgos que asumir.

Una vez más tenemos que decir que, como todas las desarrolladas en la montaña y en el medio natural, una actividad como las vías ferratas requiere de conocimientos técnicos y de seguridad adecuados, y en la mayor parte de las ocasiones la mejor idea será contratar un guía homologado para transitarlas con seguridad, y aprender las técnicas básicas y avanzadas.

Foto: Barrabes
Foto: Barrabes

El gran riesgo del aseguramiento en las Via Ferrata: el factor de caída

El objetivo principal de este apartado no es tanto explicar el porqué del uso de disipadores en las Via Ferrata -que es algo que vamos a hacer-, sino, principalmente, dejar muy claro que jamás se debe autoasegurar en via ferrata sin disipador. Algo que por desconocimiento -y por desgracia- se ve más de lo que debería verse.

El factor de caída en escalada

El factor de caída, en escalada, indica la relación entre caída y metros de cuerda. Se dividen los metros de caída por los metros de cuerda del asegurador al escalador.

Factor de caída = metros de caída del escalador : metros de cuerda entre el asegurador y el escalador

Cuanto mayor es el factor de caída resultante, más riesgo corremos, porque la fuerza de choque que nuestro cuerpo va a sufrir cuando la cuerda nos frene puede provocarnos lesiones graves. Cuanto menor factor de caída, más dinamismo tiene la cuerda (por eso las cuerdas de escalada son dinámicas, y elongan), y más protegidos y "amortiguados" estamos.

Factor de caída: 10 metros de cuerda, caída 4 metros, factor 0.4. Buena disipación del golpe
Factor de caída: 10 metros de cuerda, caída 4 metros, factor 0.4. Buena disipación del golpe

El factor máximo que puede encontrarse en escalada es 2, y ya es una caída grave que puede provocar serios daños al escalador debido, como decimos, al fuerte impacto de choque va a sufrir cuando la cuerda le frene. Además, esta fuerza de choque puede dañar o arrancar algún elemento de la cadena de aseguramiento.

Este factor, en escalada, ocurre cuando caemos escalando de primeros sobre una reunión sin seguro intermedio. Por ejemplo: si tuviéramos entre asegurador y escalador -subiendo de primero- 2 metros de cuerda, la caída del escalador sería de 4 metros (2 hasta la reunión más los 2 de longitud de cuerda): 4/2=factor 2. Si hubiera 3 metros entre ambos, caeríamos 6 metros, 6/3= factor 2. Si tuviéramos 12 metros de cuerda, caeríamos 24 metros, 24/2= factor 2, y así sucesivamente.

Por eso decimos que 2 es el mayor factor de caída que puede ocurrir en escalada. Y ya es peligroso para el organismo. De ahí que siempre se recomiende colocar el primer seguro inmediatamente después de la reunión, a ser posible desde ella; de esa manera, la caída será de menos metros para la misma longitud de cuerda, y habremos disminuido el factor de caída y, por consiguiente, el factor de choque que nuestro cuerpo y el equipo sufrirán.

Sin embargo, este factor puede multiplicarse por mucho cuando nos aseguramos en una Vía Ferrata.

¿Por qué?

El peligroso factor de caída en Via Ferrata

Imaginemos que estamos en una ferrata, subiendo por una escalera de grapas, asegurándonos al habitual cable de vida lateral que transcurre en vertical paralelo a la escalera. En él hemos enganchado nuestros cabos de aseguramiento, de 1 metro de longitud aproximada.

Pongamos que los anclajes que fraccionan el cable de vida están situados a unos 5 metros unos de otros, más o menos.

Si en el momento en el que estamos a punto de alcanzar el siguiente fraccionamiento cayéramos, los mosquetones de nuestros cabos deslizarían por el cable hasta frenarse en el susodicho anclaje.

5 metros de vuelo para 1 metro de anclaje dan un factor de caída 5, sin apenas dinamismo, algo disparatado que, probablemente nos provocaría una grave lesión de espalda y cadera, reventando algún elemento de la cadena de seguridad.

¿Cómo se soluciona este problema?

Con unos elementos de seguridad llamados disipadores.

Si apreciamos en algo nuestra seguridad, su uso es obligatorio, y quien carezca de ellos, jamás debería internarse en una ferrata. Ahora explicaremos su funcionamiento, pero lo fundamental es que se tenga claro que nunca debemos improvisar unos cabos con cuerda y mosquetones. Algo que, por desgracia, a veces se ve, probablemente por ignorancia sobre la técnica, y sobre las posibles consecuencias que este sistema acarrea.

Material obligatorio para Vía Ferrata

Pasamos a describir los diferentes materiales necesarios. Comenzamos por los específicos para Via Ferrata, que normalmente compraremos en Kit: disipadores, mosquetones y cabos, y continuaremos después por los comunes con otras actividades de montaña, como arneses, cascos, guantes y calzado.

Kit para vía ferrata Camp Kinetic Rewind: mosqutones K, cabos, disipador de cinta cosida
Kit para vía ferrata Camp Kinetic Rewind: mosqutones K, cabos, disipador de cinta cosida

1. Disipadores

Como decimos, son vitales para nuestra seguridad e integridad física. Su función es la de disipar toda la energía posible en el momento del golpe, de manera que la fuerza de choque que nuestro cuerpo reciba disminuya hasta ser inferior a la que recibiríamos en una caída de escalada de factor 2, en parámetros seguros para nuestra integridad.

Se rigen por la norma europea EN 958:2017, “Equipos de alpinismo y escalada. Sistemas de disipación de energía para uso en escalada Via Ferrata”. Hay que tener cuidado, ya que la nueva norma, de 2017, incrementa en mucho la seguridad con respecto a la anterior de 2011, principalmente en cuanto a fuerza de impacto que recibe el usuario y en cuanto a rango de pesos: ahora se homologa para funcionar de 40 a 120 kilogramos.

Esta norma indica que la fuerza de impacto que reciba un usuario de 40 kilogramos en una caída de 5 metros tiene que ser inferior a 3,5kn, y la que reciba un usario de 120 kilogramos, inferior a 6kn. Ambas son fuerzas de choque que entran dentro de lo seguro, tanto para nosotros como para la cadena de seguridad. Antes de 2017 la prueba solo pedía que la fuerza de choque fuera inferior a 6kn para 80 kilogramos, una seguridad muy inferior. Quien tenga disipadores en casa, debería comprobar qué norma cumplen.

Antes hemos puesto el ejemplo de una caída con distancia de 5 metros entre anclajes precisamente porque, al ser el indicativo de la norma, es la distancia máxima que encontraremos entre los anclajes de línea de vida en ferratas homologadas.

Los más comunes, casi los únicos recomendables, son los de cinta cosida, y normalmente vienen ya integrados en los kit de seguridad de vía ferrata, junto a los mosquetones y cabos de anclaje.

Disipador de cinta cosida para Via Ferrata. Foto: Barrabes
Disipador de cinta cosida para Via Ferrata. Foto: Barrabes

Su funcionamiento es sencillo: en caso de caída, al recibir el golpe contra el anclaje, la cinta empezará a descoserse, de manera que disipará buena parte de la energía, amortiguando hasta límites tolerables el choque contra nuestro cuerpo. Para cumplir con la nueva norma 2017 descosen hasta una extensión de 2,2 metros, frente a 1,2 metros los de la norma 2011.

Existen algunos modelos, como el Kong Kisa, que funcionan por fricción sobre placa, y son reutilizables, pero no se recomiendan; están diseñados para otras situaciones alpinas, y no no es recomendable su empleo para ferrata.

Kong Kisa

2. Mosquetones para Via Ferrata

Como el resto de mosquetones de montaña y escalada, todo lo referente a sus características, tipología y resistencia está recogido en la norma EN-12275:2013 y UIAA-121, “Equipo de alpinismo y escalada. Mosquetones. Requisitos de seguridad y métodos de ensayo.” En este artículo, Cómo elegir tus mosquetones de escalada y actividades de montaña podéis encontrar toda la información que necesitais sobre ellos.

Esta norma europea de obligado cumplimiento indica los 7 tipos de mosquetones existentes según el uso requerido, junto a la resistencia longitudinal (de trabajo) y transversal que tiene que cumplir cada uno de ellos.

Los específicos para Via Ferrata están englobados en el tipo K (Klettersteig, que como hemos visto en el apartado de graduaciones, significa Via Ferrata en alemán), e irán marcados con una letra K.

Mosquetón tipo K para vía ferrata Petzl Vertigo Wire-Lock

La norma les obliga a:

  • Tener una resistencia longitudinal superior al resto (25kn frente a 20kn de los de tipo B). El mosquetón puede soportar fuertes golpes debido la caída por el cable hasta el seguro, así que debe ser más resistente.
  • Tener sistema de cierre con seguro automático (no de rosca). De esa forma, se garantiza que el mosquetón siempre vuelva a su posición de bloqueo con seguro puesto. Con un mosquetón de cierre de rosca, en el que hay que cerrar el seguro manualmente, podría quedarse desbloqueado. Suele ser un sistema sencillo, en muchas ocasiones específico para ferrata, ya que no tendría sentido que en cada cambio de línea de vida hubiera que hacer una maniobra compleja.
  • Tener un ángulo de apertura mayor, para poder enganchar en barras, etc. La norma EN-12275:2013 indica que todos los mosquetones deben tener una apertura igual o superior a 15mm, excepto los de tipo K, cuya apertura mínima tiene que ser de 21mm. Por esta razón, este tipo de mosquetones están sobredimensionados con respecto al resto de tipos.
  • Los hay más simples, los hay más complejos, con sistemas direccionales, etc. Pero los tres requisitos normativos de obligatorio cumplimiento son estos que hemos acabado de mostrar.

    Mosquetones direccionales y con sistema rápido de apertura para ferrata Fixe Ferratum

    Si la norma es tan estricta, se debe a que garantiza nuestra seguridad. Jamás debe emplearse un mosquetón de otro tipo para ferratas, ya que podría fallar en caso de caída, y su tamaño y apertura nos pondría en problemas a la hora de conectarlo a la línea de vida, especialmente en situaciones comprometidas.

    3. Cabos

    Siempre deben emplearse dos. En el video podemos ver el porqué. Casi siempre será un solo cabo, que luego se bifurca en dos a partir del disipador.

    Kong K.K.L., kit para Vía Ferrata con cabo con elástico
    Kong K.K.L., kit para Vía Ferrata con cabo con elástico

    Los hay de dos tipos: con o sin elástico:

    • Los que no llevan elástico, en ocasiones, pueden graduarse en su longitud, adaptándose a cada persona y características de cada vía ferrata.
    • Los que llevan elástico se adaptan a las diversas necesidades de longitud.

    La elección entre unos y otros es una cuestión de preferencias: si bien el sistema de goma se adapta en cada momento, hay a quien le resulta incómodo tener que forzar el cabo cada vez que se conecta, y prefiere los rígidos adaptados a su longitud adecuada.

    Podremos colocar un tercer cabo, para anclaje, enganchado al arnés, con un mosquetón al final, para descansar en momentos de fatiga, atándonos a una grapa, etc, que siempre debe estar situada por encima de nosotros. No es un elemento de seguridad, sino de anclaje, para colgarnos y descansar, o esperar, en determinados momentos. En realidad, la mayoría de cabos ya incorporan la anilla de cinta para colocar este nuevo cabo.

    4. Arneses

    No son específicos para Via Ferrata, y siempre emplearemos un arnés de escalada, homologado según la norma. En este artículo tenéis toda la información necesaria sobre los mismos: Cómo elegir tu arnés para escalada y actividades de montaña

    Sin entrar en mayores temas técnicos, nunca deberemos atar al arnés el doble cabo de anclaje por medio de un mosquetón: siempre lo haremos bien con un nudo de alondra, bien con un maillon. Más sencillo: recomendamos emplear siempre el sistema de enganche que indiquen las instrucciones del fabricante, que obligatoriamente van incluidas en todo el material de seguridad de montaña. Hoy en día, entre los distintos fabricantes, hay casi unanimidad de enganche en el anillo ventral por medio de alondra.

    5. Casco

    Utilizaremos siempre un casco homologado para escalada y alpinismo.

    6. Guantes

    Puesto que tenemos que agarrarnos a materiales metálicos, con lo que conlleva en situaciones tanto de frío como de calor, es muy recomendable llevar guantes de escalada durante la actividad.

    Camp Star, excelentes guantes para Vía Ferrata
    Camp Start, excelentes guantes para Vía Ferrata

    7. Calzado

    Se recomiendan unas botas de trekking, tanto por la aproximación como por la actividad. No debe afrontarse una vía ferrata sin el calzado adecuado.

    Pinchando aquí podéis acceder a todo el material para Via Ferrata en Barrabes

    Tienda web: www.barrabes.com
    Tiendas Barrabes: Barcelona, Benasque, Jaca, Madrid O'Donnell, Madrid Ribera de Curtidores, Zaragoza.

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